
Los recuerdos se
instalan en la mente, mientras que el
sosiego de la añoranza evoca todo lo que alguna vez fué y lo que el paso del
tiempo sembró en su camino. Recordar es un ejercicio vital para la humanidad ya
que esta es la forma más idónea de
experimentar el mundo y es el único camino
de verlo por segunda vez con el deslumbrante impacto de la primera
vez. Pues así iba yo, inmerso en ese
océano de recuerdos, volviendo...